viernes, 16 de marzo de 2012
El Lazarillo de Tormes
El chaval y yo decidimos irnos de Salamanca, ya que no nos daban mucha limosna.
Cerca, a la puente nos encontramos con un animal de piedra que por lo que decía el muchacho parecía ser un gran toro.
Yo le dije que pusiera su cabeza junto al toro y el crio sin replicar se acercó, le toque la cabeza para saber que era verdad que el niño la había puesto. Le empuje y se dio un gran golpe en la cabeza y por sus quejas supe que el dolor le duro por lo menos tres días.
Al instante de que se diera el golpe en la cabeza le dije: “tonto tienes mucho que aprender de la vida” y me reí y me burle de él.
El crio pareció haber madurado en un instante y dijo con mucha soltura: “tiene razón amo”.
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Está muy bien, pero intenta editarlo para poner puntos y aparte donde creas que viene bien.
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